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Mejores Lugares para Visitar en Viena

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Europa es un continente de grandes ciudades museo cuya historia enriquece su visita y enaltece su belleza.

A lo largo del continente podremos encontrar numerosas joyas en occidente, como París, Madrid o Londres, al igual que en el oriente con Moscú, Varsovia, Budapest o Praga; sin embargo, la enorme belleza de esta región no es mayormente apreciable sino a través de una de las ciudades más antiguas, importantes y enriquecidas culturalmente de Europa y el mundo, la capital de Austria ubicada a orillas del Danubio, Viena.

Viena se trata de una ciudad ancestral, hogar de uno de los imperios dinásticos más largos de la historia y centro cultural del mundo por siglos. Su fundación data del siglo VI a.C. por corte de tribus celtas; posteriormente germánicas que serían dominadas por el Imperio Romano.

Durante años esta ciudad fue el deseo de uno de los imperios más poderosos durante sus mejores momentos, los otomanos, ya que conquistar Viena significaría la caída de Europa entera. No obstante, la ciudad resistió férreamente a 2 sendos sitios que definieron el curso de la historia.

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Su riqueza artística se hizo notar con el barroco y en adelante debido a las muchas obras arquitectónicas que imperan en la ciudad. Con la expansión de los dominios de los Habsburgo, la familia real austriaca, a lo largo de Hungría y los Balcanes, durante el siglo XIX Viena se convirtió en no solo una de las ciudades con mayor patrimonio artístico, sino también en una de las capitales culturales del planeta.

Hoy día, las puertas de esta metrópolis están abiertas a todos los viajeros interesados en inmiscuirse con las emocionantes historias que tiene para ofrecer la capital austriaca; pero, ¿Cuáles son los lugares más recomendables para visitar en Viena? Descúbrelo a continuación:

1. El palacio Hofburg

El palacio de Hofburg
Creative Commons: Flickr

El palacio más grande de Austria, lo cual no es poco decir. El palacio de Hofburg fue la residencia real de la familia reinante de Austria durante su periodo imperial.

Los Habsburgo habitaron entre las puertas y paredes de este edificio por más de 600 años. Aunque actualmente funge como la residencia del presidente de la República austriaca, las visitas están abiertas al público y tiene mucho que ofrecer.

Este es uno de los destinos más visitados en Viena, y con mucha razón.

Resulta que, dentro de sus muros, hechos a imagen del arte gótico, se encuentran museos, los hermosos salones imperiales, una iglesia, la biblioteca nacional de Austria y los aposentos del presidente. Una de las cosas que más impactan al turista cuando visita este sitio, en la asombrosa belleza de sus paredes y amueblados, lo que proporciona pruebas de la elegancia de la dinastía Habsburgo.

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Las residencias imperiales despiertan especial interés debido no solo a su importancia histórica, ya que estas fueron por donde caminaron y vivieron importantes figuras como la de Francisco José de Austro-Hungría; también por su decorado alucinante y la sensación de volver a un pasado imperial glorioso tan solo con pagar una entrada al famoso palacio.

2. El palacio Schönbrunn

El palacio Schönbrunn
Creative Commons: Rusia– Flickr.

Otro gran palacio utilizado como residencia de verano para la familia imperial austriaca. El palacio Schönbrunn fue construido en el siglo XVII y resalta tanto desde su interior, como desde sus periferias.

Lo primero que podrás disfrutar de este sitio son sus coloridos jardines a orillas del palacio, que se erige imponente sobre una superficie plana que lo hacer ver enorme.

Como no podía falta este palacio también está lleno de ricas anécdotas y curiosidades. A lo largo de los recorridos que puedes acometer aquí, las audioguías presentes serán tu portal a la gran historia de la que alguna vez fue una residencia imperial.

Lo más llamativo entre sus salas se compone de la gran galería, donde se celebraban banquetes, las residencias privadas del emperador y la emperatriz, que destacan por su elegante sencillez y el salón chino azul que presenció la abdicación del emperador Carlos I de austro-Hungría en 1918, acabando así siglos de dominación Habsburgo sobre los territorios que comprendía el imperio y terminando con los títulos de la dinastía.

Si ya has acabado de ver el interior del palacio, no olvides darte otra vuelta por los alrededores del mismo a través de sus jardines. Puedes pasar por el museo de carruajes en el exterior del palacio a un zoológico cercano.

3. Catedral de San Esteban

Catedral de San Esteban
Creative Commons: Carlos Espejo– Flickr.

La catedral de San Esteban es el corazón de Viena y el de la archidiócesis de la ciudad. Esta catedral, construida sobre los cimientos de otras dos iglesias anteriores, se erige exactamente en el centro de la capital austriaca y funge como sede principal de la archidiócesis de Viena.

Su estilo gótico la caracteriza de entre todas las estructuras; aún más por su enorme torre de 137 metros de altura, desde la cual se puede obtener una vista inigualable del centro de la urbe, así como también se puede ubicar a este desde muchos puntos a lo largo de la capital.

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¿Crees que las catedrales son atracciones meramente religiosas? Eso es porque no has visitado esta. La catedral de San Esteban cuenta con multitud de obras de arte asombrosas y su interior se reparte entre, predominantemente, el estilo barroco y gótico.

Sus aposentos han servido de tumba para muchos miembros de la familia Habsburgo y posee un museo donde constatar la genialidad artística de numerosos pintores a lo largo de los siglos.

De entre todos los puntos cardinales que posee esta catedral, destacan las escalofriantes catatumbas, el pulpito tallado de pilgram y la campana pummerin, que fue hecha a base de cañones turcos fundidos una vez estos fueron derrotados en su último asedio fracasado a la ciudad en 1683.

4. Biblioteca Nacional Austriaca

biblioteca nacional austriaca
Creative Commons: Herbert Frank– Flickr.

Quizá sean las bibliotecas uno de los lugares más recomendables para medir la riqueza histórica y artística de las capitales mundiales; en el caso de Viena, no hay duda alguna de esto. La biblioteca nacional austriaca se encuentra dentro del palacio de Hofburg, pero merecía un apartado especial aquí.

Esta joya arquitectónica del barroco es uno de los lugares más bonitos que podrás ver en Viena.

Su colección de libros ronda los ocho millones de copias, entre las cuales se encuentran muchos documentos con más de dos siglos de antigüedad. Por si eso no fuera poco, sus salas, sobretodo la imponente sala imperial, están decoradas con estatuas de mármol y pinturas hermosas que convierten a este espacio en museo y biblioteca a la vez.

Sus pasillos de impecable lustro y los ordenados estantes llenos de libros te harán saber d de inmediato que la visita ha valido totalmente la pena.

5. Ringstrasse

Ringstrasse
Creative Commons: Ladislav Beneš Flickr.

Viena es una ciudad que nada tiene que envidiarle a París, así como esta tiene a los campos elíseos, Viena posee su propia avenida más famosa, la avenida Ringstrasse.

Esta avenida comenzó a ser construida durante el siglo XIX donde alguna vez estuvo una muralla que defendía a la urbe.

Cuando la metrópolis comenzó a crecer, se hizo necesario derribar el muro y, en su lugar, crear un precioso boulevard donde se concentran las más icónicas maravillas arquitectónicas de Viena.

La avenida rodea el centro de la ciudad y a lo largo de esta se encuentran el palacio de Hofburg, el ayuntamiento, el parlamento, la bolsa y muchas otras sedes importantes que, como no puede faltar, fueron hechas con el mayor cuidado y detalle posibles.

Pasear por esta área te asegurará una placentera caminata admirando lo mejor de Viena en tan solo una avenida.

6. La ópera de Viena

La ópera de Viena
Creative Commons: Rodrigo Soldon

Si te gusta la ópera eres más que bienvenido, lo disfrutarás, si no, también. Si por algo se caracterizó la capital austriaca durante el siglo XIX fue por ser el centro cultural y musical de Europa, y la ópera de Viena tuvo mucho que ver con eso.

Ubicada en la avenida del Ringstrasse, la ópera de Viena fue la primera edificación en verse finalizada para el proyecto de la avenida y es una de las mejores maneras de disfrutar el arte.

Su ingreso puede ser a través de dos maneras, comprando una entrada para la función de ópera, o participando en un tour pagado.

Sea como quieras visitar este sitio, lo cierto es que debes hacerlo, ya que es una de las visitas más recomendadas de Viena por su belleza y reconocimiento internacional.

Entre las estancias que podrás recorrer en el interior de este edificio, se encuentran la sala del té, la sala de mármol, el propio escenario y las butacas con una capacidad de hasta 2800 personas. Igualmente, este edificio cuenta con su propio museo. Ahí podrás aprender de la historia que guardan sus aposentos.

Viena posee un legado imperial de estatus y una belleza fina producto de este pasado. Sus calles, edificios y estilos la constituyen como una auténtica joya entre las más esplendorosas capitales europeas.

Si te quedaba alguna duda sobre visitar esta urbe, ya sabes qué es lo que no te puedes perder cuando finalmente decidas lanzarte de cabeza a por ella. Si te ha gustado este escrito o ya visitaste Viena, no olvides contarnos tu experiencia abajo en los comentarios.

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Escrito por Ariany Brizuela

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